Media ciudad vende coches «recién traídos de Alemania»
Algunos son excelentes. Otros se compraron por lote en subasta, sin verlos, y llegaron con un historial que nadie ha mirado: el precio parece bueno hasta la primera factura de taller. Al final del anuncio nunca se distingue lo uno de lo otro.
La diferencia está en el orden de las cosas. Aquí primero se elige la unidad concreta y se comprueba, y sólo después se compra: historial de mantenimiento, informe de estado y equipamiento contrastado con la ficha de fabricación de ese bastidor. Si algo no cuadra, se cae de la lista aunque el precio invite.
- Historial de mantenimiento sellado, y kilometraje cotejado en los registros de la marca cuando el fabricante lo permite
- Equipamiento verificado por número de bastidor, no leído en el anuncio
- Revisión de la unidad elegida antes de que se pague nada por ella


